El título es un poco sarcástico pero la labor del psicólogo muchas veces es menospreciada por quienes piensan que no necesitan ir a un psicólogo ya que pueden hablar de sus problemas con sus amigos. Esto no es más que una gran resistencia al cambio que puede significar concurrir a un análisis psicoterapéutico. Lógicamente no todo el mundo está preparado para ir a un análisis personal y muchos pensarán que no lo necesitan. Lo cierto es que no es para nada lo mismo hablar con amigos de nuestros problemas que ir a un profesional.
El psicólogo no es tu amigo, es un profesional que se ha preparado en una universidad durante muchos años. Ha aprendido a aplicar técnicas para ayudar profesionalmente a una persona. Lamentablemente hoy en día cualquiera se auto habilita para ser «consejero» y «ayudar» a otros en sus emociones y afectos.
Por qué tu amigo no puede sustituir a un psicólogo
Todos hemos pasado por eso: un mal día, una ruptura dolorosa o una época de ansiedad. Nuestro primer instinto es llamar a nuestro mejor amigo, familiar o pareja para desahogarnos. Y eso es bueno y necesario. El apoyo social es vital para nuestro bienestar.
Sin embargo, existe una idea equivocada común: creer que «hablar con amigos es mi terapia». Aunque el alivio inmediato del desahogo es real, un psicólogo y un amigo cumplen funciones drásticamente diferentes en tu vida.
Aquí te explicamos las diferencias clave entre una charla amistosa y una sesión de terapia profesional.
1. La Objetividad vs. La Subjetividad Emocional
La diferencia más grande es la implicación emocional.
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Tu amigo/familiar: Te quiere. Sufre cuando tú sufres y se alegra cuando tú te alegras. Esto significa que sus consejos están teñidos por sus propios miedos, deseos para ti y su relación contigo. Si te peleas con tu pareja, tu amigo probablemente se pondrá de tu lado inmediatamente para protegerte, perdiendo la perspectiva completa del conflicto.
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El psicólogo: Mantiene una distancia óptima. No es frío, es profesional. Al no formar parte de tu círculo social ni de tu vida diaria, puede ver los patrones de conducta, los «puntos ciegos» y las contradicciones que tus seres queridos no ven (o no se atreven a decirte). Su objetivo no es darte la razón, sino ayudarte a ver la realidad.
2. Herramientas Clínicas vs. Consejos Personales
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Tu amigo/familiar: Se basa en su experiencia personal. Te dirá: «A mí me pasó lo mismo y yo hice esto…» o «No te preocupes, el tiempo lo cura todo». Son consejos bienintencionados, pero lo que le funcionó a tu amigo no tiene por qué funcionarte a ti.
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El psicólogo: Utiliza ciencia y técnica. Un profesional ha estudiado años para entender la conducta humana. No te da «consejos» de vida; utiliza herramientas basadas en evidencia (como la Terapia Cognitivo-Conductual, Psicoanálisis, etc.) para que tú mismo desarrolles las habilidades necesarias para gestionar tus emociones.
3. Una Relación Unidireccional vs. Recíproca
La amistad es un camino de doble sentido; la terapia es para ti.
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En la amistad: Hay un contrato social implícito de reciprocidad. Si tú hablas de tus problemas durante una hora, se espera que preguntes «¿Y tú cómo estás?». Si siempre hablas de ti, puedes saturar a tus amigos o sentirte culpable por ser una carga.
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En terapia: El espacio es 100% tuyo. El psicólogo está allí exclusivamente para atenderte. No tienes que preocuparte por aburrirlo, ni por sus problemas, ni por si estás «hablando demasiado». Es un espacio libre de la culpa de monopolizar la conversación.
4. El Juicio y la Censura
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Tu amigo/familiar: Aunque te quieran, todos tenemos prejuicios. A veces ocultamos cosas a nuestros seres queridos por vergüenza, por miedo a decepcionarlos o para evitar que se preocupen.
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El psicólogo: Ofrece un espacio de aceptación incondicional. Puedes hablar de tus pensamientos más oscuros, tus vergüenzas o tus errores sin miedo a que eso cambie la forma en que te miran al día siguiente. El psicólogo no está allí para juzgarte moralmente, sino para entender el porqué de tus acciones.
5. El Secreto Profesional
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Tu amigo/familiar: Puedes pedirle que guarde un secreto, pero siempre existe el riesgo humano de que se comparta información, intencionalmente o por error, dentro de tu círculo social.
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El psicólogo: Está obligado por ley y ética al secreto profesional. Lo que ocurre en la consulta es confidencial (salvo riesgo inminente de vida). Esto crea una seguridad psicológica que permite abrirse en niveles que rara vez se alcanzan en una charla informal.
¿Necesito dejar de hablar con mis amigos?
Absolutamente no. Los amigos son el «analgésico» de la vida: nos consuelan, nos distraen y nos dan amor. Son esenciales para la felicidad.
Pero el psicólogo es el «cirujano» o el «arquitecto». Cuando hay patrones que se repiten, dolor que no cesa, o situaciones que nos desbordan, el amor de un amigo no es suficiente para sanar. Ir al psicólogo no significa que no tengas amigos; significa que eres lo suficientemente responsable contigo mismo para buscar las herramientas adecuadas para estar bien.
Alerta Roja: Falsos Terapeutas
También sucede en otros ámbitos profesionales donde al parecer, haciendo cursitos cortos o viendo tutoriales en YouTube se puede aprender de todo, saber de todo y «ser» de todo. Incluso he leído en algún foro opiniones de gente que piensa que los profesionales no tenemos el derecho de «apropiarnos» de un conocimiento o de una actividad que se ha dado durante toda la historia.
Sólo digo que mucho cuidado con este tipo de «charlatanes», por algo existe la universidad y para algo se estudia muchos años. Podrán haber malos, mejores y peores profesionales pero hasta ahora, la universidad es el sitio donde está el mayor conocimiento acumulado. Donde existen las normas, los docentes y las instituciones asociadas que avalan y garantizan la labor profesional.
Si vamos en contra de esta manera de pensar pues entonces vamos por mal camino. Si cualquiera puede ser psicólogo, médico o ingeniero por mal camino vamos a estar yendo.
Esto no quiere decir que digamos siempre que sí a todo lo que nos diga un médico o un profesional. Que aceptemos con la cabeza baja lo que «su majestad» el profesional nos indique. No, siempre podemos criticar, dudar, pedir una segunda o tercera opinión. Pero, en mi humilde opinión deberíamos tratar de eliminar a los falsos terapeutas.
En el mundo de las emociones, de la subjetividad, donde 2+2 no es igual a 4 es muy difícil cuantificar. Por ello la psicología como ciencia no objetiva tiene mas dificultades en afianzarse en relación a la ingeniería y otras ciencias más fácilmente cuantificables o medibles. Sin embargo, en todas las ciencias existe la subjetividad en algún ámbito de aplicación.
Es que las ciencias en realidad son una gran ciencia única que se ha dividido en disciplinas y a su vez cada una de éstas se ha venido especializando en subdisciplinas. Pero el ámbito donde se estudia, se sistematiza y se investiga es en la universidad. Allí es donde estudian y egresan los profesionales de cada país.
Por lo tanto, si quieres tener ayuda psicológica real y profesional acude a un psicólogo egresado de una universidad oficial. Puedes ir a que te tiren los naipes, a adivinadores del futuro, a «coaches» (hoy en día muy de moda también) que en realidad saben muy poco. Están también los que tienen «muchos años de experiencia» pero no han estudiado nada o lo han hecho mal y en sitios no oficiales. Cuidado con esta gente que no son mas que mercenarios de las emociones o mercaderes de la angustia sin escrúpulos. Estás acudiendo nada mas ni nada menos que a alguien en quien confiar tu salud mental.
Un amigo, un familiar, un consejero, te pueden ayudar, claro que sí, pero nunca sustituir la labor de un psicólogo profesional. La labor del psicólogo está reglamentada en el Uruguay, según la reglamentación gubernamental decretada en el año 2002.
Exige siempre a tu psicólogo que te muestre su título habilitante y además, que esté habilitado por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación y Cultura.
Tampoco es el mismo plan el que han estudiado quienes egresaron con el plan IPUR (licenciatura de 5 años muy exigente) que quienes lo hicieron en anteriores planes ni en el actual que rige desde hace unos pocos años.
En éste último quitaron contenidos, mucha teoría menos, mucho menos práctica y es de 4 años. Tampoco es la misma preparación la brindada en la Universidad de la República en relación a universidades privadas.
Puedes ver el código de ética del psicólogo en este enlace: Código de ética profesional del psicólogo en Uruguay. Si estás en otro país depende de cuál la realidad es diferente. En España por ejemplo cuentan con colegio de psicólogos lo cual ayuda mucho a controlar quiénes ejercen y trabajan en atención a la población.
En suma, ir a un psicólogo no es como hablar con un amigo. Si quieres un amigo no busques un psicólogo pero si precisas ayuda profesional asegúrate de contactar con psicólogos profesionales.
Psicólogo Clínico (2006) y Fundador de Ánima Psicólogos. Especialista en Terapias de Tercera Generación y divulgador de salud mental. Su misión en Ánima es traducir la complejidad de la psicología clínica en recursos educativos accesibles para comprender y mejorar nuestro bienestar emocional. Director de la academia Espacio Gnosis.







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