¿Qué es lo que más te impide ser la mejor versión de ti?
Podrías estar tentado de decir algo como «tiempo», «energía», «dinero» u «oportunidad». ¿Quizás te sientes limitado por otras personas?
Es posible que una gran parte de lo que te frena es tu propio sentido del yo. En otras palabras: podrías estar limitado por tu apego al «viejo tú» y por tu afán de ser visto como consistente y confiable.
Por qué la consistencia está sobrevalorada
Todos tenemos un apego a lo que creemos que somos. Todos tenemos una noción de nosotros mismos y de lo que los demás piensan que somos también. Por ejemplo: puedes verte a ti mismo como alguien despreocupado que nunca es serio. O tal vez te ves como un «local de corazón», que apoya al equipo deportivo local y que nunca saldría de casa.
Nos gusta el sentido de continuidad que esto trae y a otras personas les gusta el hecho de que saben dónde están con nosotros. No queremos hacer algo que esté «fuera de carácter» y no queremos volver atrás en las cosas que hemos dicho. ¿Pero es esto realmente algo a lo que deberías aferrarte? ¿Tal vez tu concepto de «tú» está anticuado?
La adaptabilidad es la clave
Si los dinosaurios nos enseñaron algo, es que la adaptabilidad es el rasgo más importante para sobrevivir y prosperar. Si no puedes adaptarte, entonces el mundo cambiará a tu alrededor y te convertirás en un anacronismo.
Con eso en mente, ¿qué beneficio hay para ti al negarte activamente a adaptarte y crecer?
¿Alguna vez le has dicho a alguien cómo te sentías y luego has cambiado de opinión… sólo para luego sentir que no puedes volver atrás en lo que dijiste?
¿Alguna vez has querido vestirte de forma diferente, o tomar un tono serio de repente, pero has sentido una enorme presión por las expectativas que la gente tiene de ti?
Esto es una prisión. Y la ironía es que es una mentira: la versión más verdadera de «tú» es simplemente el «tú» que naturalmente quieres ser. La mejor manera de ser «tú» es dejar de lado todas las expectativas y simplemente actuar en el momento basado en tus emociones y tus sentimientos.
Y recuerda: biológicamente, no hay continuidad. La persona que eres ahora es biológicamente completamente diferente de la persona que eras hace 10 años. Acéptalo y sigue adelante.
Psicólogo Clínico (2006) y Fundador de Ánima Psicólogos. Especialista en Terapias de Tercera Generación y divulgador de salud mental. Su misión en Ánima es traducir la complejidad de la psicología clínica en recursos educativos accesibles para comprender y mejorar nuestro bienestar emocional. Director de la academia Espacio Gnosis.




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